¡Qué importante es rezar unos por otros, para los que tenemos fe!
En Ho.S.A. hemos constatado los beneficios abundantes para las familias cuando se unen varias personas ante el Santísimo Sacramento a orar por los hijos, por los cónyuges, por los padres, por los sacerdotes de la comunidad...
Lo que más se está desarrollando en Mendoza es "Padres y madres orantes" que se reúnen con esta intención de orar por los hijos en distintas iglesias y en días y horarios diferentes.
Hay personas que interceden por otros ante Dios a través de sus plegarias, que notan enseguida los resultados y las respuestas a sus oraciones cuando oran por otros y quizás no tanto o con menos fuerza, cuando lo hacen para sí mismos.
Jesús dijo que la fe puede mover montañas(Mc 11,23). El Papa Juan Pablo II manifiesta:
"La intimidad con Cristo, en el silencio de la contemplación, no nos aleja de nuestros contemporáneos sino que, por el contrario, nos hace estar más atentos y abiertos a las alegrías y tristezas de los hombres y ensancha el corazón conforme a las dimensiones del mundo...Mediante la adoración, el cristiano contribuye misteriosamente a la transformación radical del mundo y a la difusión del Evangelio. Toda persona que ora al Salvador arrastra consigo al mundo entero y lo eleva a Dios". (Carta al Obispo de Lieja, Bélgica, 1996)